Empecemos: la lectura. Uno de los pilares de esta escuela es el amor a la lectura. ¿Por qué primero y después cómo? ¿Por qué queremos que los niños lean por placer? ¿Por qué queremos que los niños sean lectores?
Está demostrado científicamente que cuando un papá le lee en voz alta a su hijo, cuando [ese hijo] entra a la universidad, le lleva un año de ventaja a sus compañeros. Está demostrado científicamente que las personas que leen por gusto avanzan más en su carrera, ganan más dinero y son los que tienen las promociones en el trabajo. Está demostrado científicamente que los niños a los que sus papás les leyeron en voz alta son más seguros y tienen más empatía.
Y eso es bien interesante: un niño que ha leído o al que le han leído, ha vivido muchas vidas. Él fue Huckleberry Finn, él fue Tom Sawyer, él fue Edmund: traidor, pero redimido por Aslan. Y al haber vivido estas vidas, aprende. Y es más fácil que entienda el Evangelio y es más fácil que tenga empatía por el otro, porque aprendió las consecuencias de sus acciones. Aprendió la consecuencia de ser cobarde y de ser valiente en un personaje de un libro. Aprendió las consecuencias de decir la verdad y de robar, porque lo vio en un libro. Por eso queremos que los niños lean.
Aplicación: Fomentar la lectura es una herramienta poderosa, no solo para el éxito académico, sino para formar el carácter moral y la empatía, preparando el corazón para el Evangelio. Pregunta de reflexión: Al seleccionar historias, ¿cómo estás preparando intencionalmente a tus hijos para que reconozcan las grandes verdades del Evangelio (como el pecado, la redención y el heroísmo sacrificial) en el mundo que los rodea?
Desarrollo: Más que Palabras (Conexión y Afecto Sano)
Además de que pasa algo maravilloso cuando tú como papá (que en otro episodio mencionamos la importancia de papá y que no hay otro que tenga el peso que tienes tú), cuando papá o mamá le leen al niño, pasan cosas que ni siquiera imaginamos. Es... ¿has oído hablar de cuando una mamá le da pecho a un bebé y todo lo que sucede en ese intercambio hormonal, olores, aromas, espiritual, emocional y psicológicamente? Algo parecido (no tan profundo, pero algo parecido) pasa cuando tú le lees en voz alta a tu hijo.
Imagínate esta escena: llegas a tu casa, estás agotado. Está uno de tus hijos o cinco y te están esperando: "¡Papi, papi, papi!". Todos quieren tu atención. Tú estás cansado y entonces les dices: "A ver, vénganse, les voy a leer un libro". Normalmente, si son niños chicos, todos corren y se te trepan, se te echan encima.
Ahora quiero hacer una pausa en esta escena. ¿Qué sucede si tú te sientas en un sillón y tus hijos se te suben, se te sientan en las piernas, en los hombros, en el cuello, se te acuestan encima? Está habiendo contacto físico.
Y aquí voy a tocar un tema delicado. Hablando con un pastor que vivió un estilo de vida LGBT durante, me parece, 20 años. Jesús lo alcanzó, Jesús lo transformó. Regresó a su pueblo, se casó con su novia de la prepa y hoy es pastor y habla mucho acerca de este tema del LGBT. Hablando con él, yo le pregunté: "¿Qué hago?" (mi hijo mayor tenía 2 años en ese momento). Le dije: "¿Qué hago? ¿Cómo puedo ayudar a que mi hijo no batalle con ese tema?". Y su respuesta me voló la cabeza: "Tócalo. Contacto físico papá-hijo es la vacuna para ese tema de confusión sexual".
Dije yo: "Ah caray, ¿cómo? O sea, explícame". Me dice: "Está fácil. Cuando estén viendo la tele, abrázalo. Cuando vayan caminando, tócale el brazo, dale la mano el tiempo que él te deje. Simplemente sé un papá presente, sé una mamá presente. El contacto físico sano los vacuna contra el contacto físico enfermo o equivocado". Si le das suficiente contacto físico sano a tus hijos, cuando una persona malintencionada les dé contacto físico equivocado, para ellos va a ser un repele. Va a ser como: "Ay, no, suéltame, no me sentí raro. ¿Qué estás haciendo? ¿Qué pasa?". Porque llevan años de que papá estuvo tocándolos.
Aplicación: El acto de leer juntos no es solo mental; provee la oportunidad divinamente diseñada para el afecto físico sano, que comunica seguridad y protege a nuestros hijos. Pregunta de reflexión: En un mundo caído que distorsiona el afecto, ¿cómo estás usando intencionalmente momentos como la lectura para redimir el contacto físico y modelar el abrazo seguro y santo de Dios el Padre?
Aplicación: El Mensaje de la Presencia
Regresemos a la escena del papá (el papá en mi caso, pero la mamá, quien pueda) sentándose en el sillón, sentándose en la silla, sentándose en la cama, da igual. Y tienes un niño encima. Entonces abres un libro. Es imposible que tú cheques tu celular mientras le lees a tu hijo, y eso comunica muchísimo.
¿Qué pasa en la mente de un niño cuando un papá abre un libro y le lee en voz alta? Tú le estás diciendo a tu hijo: "Me importas. Te amo. Eres tan importante que yo dejo de hacer todo y te dedico toda mi atención. Estos 10 minutos son para ti, porque eres muy importante".
Y si eso lo haces dos veces a la semana, tres veces a la semana... con dos, de verdad, 10 minutos (no se trata tampoco de convertirte en un bibliotecario o en una bibliotecaria). Si lo puedes hacer más, gloria a Dios. Pero si puedes hacerlo dos veces a la semana, 10 minutos, son 20 minutos a la semana. Son 80 minutos al mes. Multiplícalo por un año: son horas en las que tú le estuviste comunicando con hechos a tu hijo: "Me importas, te amo, eres importante, vales, mereces la pena, mereces el tiempo que yo voy a invertir". Y si ese mismo tiempo está siendo en contacto físico (o sea, lo que le leas da igual, porque ya lo tocaste de manera sana, papá o mamá, el afecto físico sano) y ya le comunicaste: "Toda mi atención te la doy a ti en este momento".
Aplicación: Al dejar el celular y ofrecer atención exclusiva durante la lectura, le comunicamos a nuestros hijos su inmenso valor, no basado en su desempeño, sino en quiénes son. Pregunta de reflexión: Cristo nos dio su atención indivisa en la cruz. ¿Cómo puedes sacrificar tus distracciones (trabajo, teléfono, pasatiempos) para ofrecer una presencia enfocada que refleje el amor sacrificial de Jesús por tus hijos?
Reflexión Teológica: El Modelo del Padre
Paréntesis: Dios es un Dios presente. Dios nos dice en repetidas ocasiones: "No temas, porque yo estoy contigo". "Cuando andes por el valle de la sombra de la muerte, Yo estaré contigo". "Cuando vayas para allá, Yo estaré a tu lado. Yo te tomo de mi mano derecha y te guío". Dios una y otra vez nos repite: Él está presente, Él está presente, Él está presente. No tenemos miedo y sabemos a dónde ir y [podemos ir] con seguridad porque Él está con nosotros.
Nuestros hijos necesitan que estemos con ellos. Deja de ver el celular cuando estás con tus hijos. Deja de contestar correos cuando estás con tus hijos. Trabaja a full, pero luego, cuando estás con tus hijos, está con ellos a full. Es importante. Dios Padre así es con nosotros y es nuestro modelo que debemos seguir: estar con nuestros hijos presente.
Aplicación: Nuestra paternidad terrenal es un reflejo de la Paternidad de Dios. Estamos llamados a imitar Su pacto de presencia, siendo padres y madres que están con sus hijos. Pregunta de reflexión: Sabiendo que la presencia de Dios es nuestro mayor consuelo (Salmo 23:4), ¿cómo puedes reordenar tu día para que tus hijos experimenten tu presencia como un refugio seguro y un modelo del "Emanuel" (Dios con nosotros)?
Aplicación Familiar: Creando una Cultura de Historias
Volvemos a la escena. Estás sentado, están tus hijos encima de ti y abres el libro. Y les empiezas a leer, vamos a decir, Narnia: El león, la bruja y el ropero. Y entonces les estás contando esta historia y estás... y digo, son tus hijos, expláyate. Invéntale, cámbiale, haz voces, haz chistes. No te van a juzgar; lo que más quieren tus hijos es estar contigo.
Entonces, si tú tomas libertades creativas y lo haces divertido, está padrísimo. Vamos a decir que te basas en el texto y les estás leyendo un capítulo por noche, o dos, o lo que tú puedas o lo que quieras. Y si no eres bueno leyendo, eres el papá, eres la mamá. Lo que ellos más quieren es a ti. ¿Cuántas veces oyes en el parque: "¡Papá, veme a mí! ¡Mami, veme a mí! ¡Veme a mí!"? Ellos lo que más quieren es a ti. El que te sientes y les leas, ya lo lograste. Si eres pésimo leyendo, eres la mamá, da igual. Ellos no quieren un súper lector profesional, ellos te quieren a ti.
Pero le estás leyendo este libro y entonces está avanzando la historia y, si tienes varios hijos, están todos compartiendo este momento. Están todos viviendo en Narnia, donde siempre es invierno y nunca es Navidad por culpa de esta bruja que se hace pasar por reina. "¡Ay!". Y entonces queda el capítulo... o la que yo hago: en el momento más climático les digo: "Chín, ya se me acabó el tiempo". "¡No, queremos un poquito más!". "No, es que ya no, chavos, no". Ahí sabes que lo estás haciendo bien, cuando ellos son los que te piden más.
Y entonces al día siguiente, a la hora de la comida, uno de tus hijos se empieza a comportar de una manera egoísta, empieza a pensar en sí mismo y no pensar en los demás, y tú tienes la oportunidad de decirle: "Ay, Edmund...". Y tu hijo se queda: "Ah...". Y cambia su actitud. Ese fue tu regaño. ¿No quisieras que con una palabra tus hijos agarraran la onda? Ese fue tu regaño: "Te pareces a Edmund".
¡Wow! Y él entiende lo que le estás diciendo: "Estás siendo egoísta, estás pensando en ti mismo, estás siendo un traidor, no estás amando a tus hermanos, estás solamente pensando en tu propia satisfacción y que tú quieres más dulces". Ah, ¿te imaginas?
Y ese es un ejemplo de una historia. Y empieza a convertirse en una cultura familiar el compartir estas historias. Y juntos ya viajaron a Narnia y ya regresaron a través del ropero, y ya tienen esa historia común en la familia.
Y luego quizás pueden viajar a El Hobbit. ¿Y qué pasa cuando un Hobbit se encuentra un anillo y se obsesiona con el anillo, y solo piensa en una cosa? Y al estar tan obsesionado y amar una sola la cosa, él se empieza a convertir en esa cosa. Se vuelve frío, se vuelve... se aísla, porque tiene miedo a que le quiten eso que él está idolatrando y está codiciando: este anillo. Entonces se aísla y se va a un lugar oscuro, separado de su familia, separado de sus amigos. Y todo el día solo está pensando en este objeto. ¡Wow! Cuántas lecciones, cuántos comentarios, cuántas conversaciones no pudieras tener con tus hijos después de leer El Hobbit.
Aplicación: Las historias compartidas (como Narnia o El Hobbit) crean un lenguaje familiar único que permite ilustrar verdades bíblicas profundas (como la traición, el egoísmo o la idolatría) de manera accesible. Pregunta de reflexión: ¿Estás usando estas historias solo para la corrección moral ("No seas como Edmund") o las estás llevando más profundo, para mostrar la gracia (la redención de Edmund por Aslan) y nuestra necesidad desesperada de un Salvador que rompa el poder de nuestros "anillos" (ídolos)?
El Enfoque: Deleite, no Deber
Y estos son un par de ejemplos. Ahora, si tus hijos son chiquitos, hay libros divertidísimos. Y esto es algo clave: esto tiene que ser un tiempo de gozo, de deleite, no de regaño, no de... si te frustras, si leíste un renglón y salió una plática, está bien. Estás con ellos. Si te interrumpieron y te interrumpieron y te interrumpieron y te frustras, se vale que les digas: "¿Saben qué, chavos? No me están poniendo atención, mejor lo dejamos para otro día porque están muy inquietos". No pasa nada. No es obligatorio.
Esto es importante: esto tiene que ser helado de chocolate, no brócoli con sal. Tus niños tienen que ver a los libros como algo que ellos desean: "Ay, por fin voy a poder leer mi libro. Qué bueno que ya acabé mis tareas porque ya puedo leer mi libro, que es lo más divertido y lo que más disfruto en el mundo". Eso es lo que queremos llegar, no que sea algo obligatorio, cansado y pesado.
Aplicación: El objetivo principal de la lectura en familia no es el rendimiento académico, sino cultivar el deleite. Debe sentirse como una recompensa, no como una tarea. Pregunta de reflexión: El Salmo 119 describe la Palabra de Dios como "más dulce que la miel". ¿Estás modelando la lectura (tanto de historias como de la Escritura) como un deleite y un gozo, o como un deber legalista que tus hijos aprenderán a resentir?
La Visión a Largo Plazo: Un Puente para el Futuro
Se vuelve parte de la cultura de la familia en la que comparten estas historias, en las que viajaron juntos a estos lugares fantásticos, en la que tus hijos ya vivieron otras vidas. Lo que dicen: una persona que lee vive muchas vidas; una persona que no lee vive solo una. Y tú quieres que tu hijo viva muchas vidas y tú quieres que tu hijo disfrute leer, porque ya sea que sea abogado, médico, taxista, doctor... leer le va a hacer bien. Va a tener mejor vocabulario. Y además de que pensamos en lenguaje. Reflexiona: si piensas en lenguaje, si piensas en español y tienes más palabras, ¿cómo van a ser tus pensamientos? Van a ser pensamientos más precisos, más profundos. Vas a tener más capacidad de reflexión porque tienes más vocabulario. Eso queremos darle a los niños, a los hijos. Si ellos leen por placer, si leen por gusto, van a tener ideas diferentes, van a estar expuestos a otras culturas, van a viajar por el mundo. Y todo esto a través de la lectura, a través de los libros.
Este tema es un tema al que vamos a estar regresando constantemente, porque según la etapa del niño es lo que van a estar sacando de los libros, es lo que van a estar obteniendo a través de la lectura y es lo que nosotros queremos darles.
¿Cuándo tengo que empezar a leerle a mis hijos? Cuando te das cuenta que estás embarazada. Está demostrado que los bebés en el vientre escuchan y cuando escuchan tu voz que con dulzura les estás leyendo cuentos, empiezas a crear ese vínculo.
Y cuando esté en la adolescencia, si tú le leíste (aunque no fue desde el vientre, aunque le hayas empezado a leer a los 10), cuando esté en la adolescencia y tengas una discusión y te diga "te odio" y se vaya a su cuarto, tú vas a tener un puente que tú fuiste construyendo con muchos momentos de lectura. Y quizás esa noche tu hijo o tu hija se acerque contigo y te diga: "Oye, ¿me lees lo que sigue? Es que me quedé picado con el dragón, no sé si lo van a matar o no". "Ah, sí, vente".
Entonces ya hubo ese acercamiento de nuevo, hubo esa conexión otra vez por el libro. Y quizás en su corazón no quiere estar contigo, pero quiere saber qué sigue en la historia. Y quizás tú estás enojado con ella o tú estás enojada con él, pero vas a leerle. Y entonces se va a volver a conectar y se va a volver a... a salir chispas en esa relación y el amor [va a] florecer. Y todo gracias a esa cultura de pasar tiempo todos los días, o una vez a la semana, o dos veces a la semana, en la que pasas tiempo con ellos y les estás invirtiendo un día tras otro día, hasta que se vuelve cultura, hasta que se vuelve normal.
Aplicación: La inversión constante en la lectura compartida construye un "puente" relacional que puede soportar el peso de los conflictos futuros, como los de la adolescencia. Pregunta de reflexión: Sabiendo que la gracia de Dios es un puente que nos busca incluso en nuestra rebelión, ¿cómo puedes ver estos momentos de lectura, no como una garantía contra el pecado de tus hijos, sino como la construcción de un camino para que la gracia los alcance en sus momentos de mayor necesidad?
Conclusión
Y es por eso que nosotros en esta escuela y en las casas, por eso es importante la lectura. Por eso les leemos en esta escuela y por eso les decimos: papás, por favor dediquen tiempo. Léanles.
Citas Bíblicas de Fundamento:
"Pues no tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad." 3 Juan 1:4 (RVR1960)
"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." Deuteronomio 6:6-7 (RVR1960)
"Contaremos a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo." Salmo 78:4b (RVR1960)
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