3 consejos para la corrección de nuestros hijos.

03 Mar 2026

Introducción

Hola. Gracias por acompañarme una semana más. Hoy va a ser súper concreto y quizá cortito el episodio. Me escriben mucho y me preguntan acerca de disciplina, cómo emplear consecuencias en la casa.

Y hoy justamente nos dieron una plática en la escuela. Vino el director de Indiana de la escuela de Faith. Él ya lleva veintinueve años siendo el director de una escuela que tiene preescolar, primaria, secundaria y prepa; lleva veintinueve años de director ahí y lleva treinta y cinco años en educación. Él es papá de tres hijos que ya están casados y fuera de casa.

Entonces, realmente todo lo que él nos pudo compartir fue súper enriquecedor, porque es una persona que no solo es papá y ya crió a sus hijos, sino también, imagínate, veintinueve años como director de una escuela... lo que no ves en los chavos y en los niños. Nos pudo dar muchísimos consejos y tips, y te lo voy a aterrizar solo en tres que me encantaron, que pude apuntar y que te los voy a compartir esta mañana.

Fundamento Bíblico: La Motivación y el Revestimiento

La primera, y me encantó, es como la base para las tres que te voy a decir: la disciplina tiene que tener una motivación. O sea, ¿cuál es la motivación por la que tú estás disciplinando en ese momento a tu hijo?

La primera que puso me encantó. Dijo que así como en la Biblia, en Efesios 6, nos habla de ponerse la armadura, ¿no? Habla del cinturón de la verdad, la coraza de justicia y el calzado para ir y predicar la paz; y sobre todo tomen el escudo de la fe con el que van a poder apagar todos los dardos de fuego del maligno. Entonces la Biblia nos pone este ejemplo de la armadura y de todo lo que nos tenemos que poner.

Él hablaba de cómo en la disciplina, cuando hay un comportamiento equivocado en nuestros hijos, tú tienes que reconocer qué es lo que quiero que él se quite. O sea, ¿cuál es la actitud que él está teniendo o cuál es el error que él cometió? Si hay una mentira, nosotros lo que queremos es decirle al niño: "Tú estás vestido de mentira", digámoslo así. Entonces queremos quitar la mentira y lo que queremos poner es la verdad.

Desarrollo: Dar Nombre al Pecado y Reemplazarlo

¿Sabes qué me encantó de esto? Que muchas veces los niños, incluso los chavos, saben que hicieron algo mal o les llamamos la atención, pero creo que podemos ir más allá cuando le damos nombre específico a lo que hicieron equivocado. Es decir: "Sabes que esta actitud que tú tuviste no solo lastimó, sino lo que me demuestra es que tú estás lleno de envidia o de enojo".

Creo que es bueno para los niños y los chavos porque le damos nombre a lo que ellos están actuando. Por eso me fascinó esto que él dijo: ¿Qué quieres que se quite tu hijo? ¿Qué actitud o comportamiento queremos que se quite y con qué lo vamos a reemplazar? ¿Qué vamos a poner en vez de?

La Biblia está llena de cómo debemos revestirnos nosotros. Entonces me encantó poder usar esto con nuestros hijos de forma tan específica, porque les ayudamos a que sea el círculo completo de decir: "Tú mentiste, y Dios aborrece la mentira, y la mentira es mala. Entonces vamos a quitar este corazón mentiroso y vamos a pedirle a Dios que te llene y que te dé un corazón que hable verdad". Esa es la clave: ¿de qué queremos que se vistan? Esa fue la primera y se me hizo muy visual.

Aplicación Familiar: El Peligro de la Obediencia Retardada

La segunda cosa que nos dijo es que tengamos mucho cuidado y pongamos mucha atención con la obediencia retardada. Y esto lo vemos en Mateo 21. En los evangelios vemos cuando Jesús dice que había un padre que tenía dos hijos y les dice que vayan y trabajen en el campo. Un hijo le dice "no", pero después sí va y lo hace. Y el otro hijo le dice "sí", pero nunca va.

Él nos hablaba de qué importante es no pasar por alto la obediencia retardada. Muchas veces le decimos a nuestros hijos: "Oye, ve y recoge tu cuarto". "Ah, sí, ahorita voy", y nos damos cuenta de que no lo están haciendo. Al rato: "Oye, te pedí que recogieras el cuarto". "Sí, ya voy, ahorita voy". Eso no es obediencia.

Y no les estamos haciendo un bien, porque a veces no es una rebeldía completamente descarada de "No, no voy a ir". No son tontos, saben que eso trae una consecuencia inmediata. Pero nos toman la medida con el "ahorita voy". Si al final no obedecieron en el momento, nos "dieron el avión" y no les estamos ayudando.

Eso no le va a ayudar en nada a tu hijo en su vida futura, porque en su trabajo o en la vida, cuando te dan una instrucción, o la acatas o no la acatas. El que nosotros les hagamos creer que pueden contestar "ah sí, ahorita" les hace daño. Tienen que aprender que la instrucción es para ahorita y la obediencia tiene que ser inmediata. No se trata de gritar o perder la cabeza, sino de repetir la instrucción con firmeza: "Te pedí que fueras a tu cuarto y la instrucción es para ahorita".

Reflexión: El Respeto a la Autoridad

El último punto, el número tres, es que pongamos mucha atención en cómo nuestros hijos están respondiendo a la autoridad. Él decía que si nuestros hijos responden bien a sus autoridades, van a tener garantizados muy pocos problemas en el futuro, porque responder bien a la autoridad empieza en casa.

Si respondes bien a tu papá y a tu mamá, eso se traslada a la escuela con tus maestros y directores, y luego a las autoridades del país y a tus jefes. Tenemos que cultivar que aprendan a responder correctamente. Si tu hijo tiene un problema con la autoridad, generalmente empieza en casa y tenemos que poner un alto de inmediato.

La Biblia es muy clara en que debemos honrar a nuestras autoridades, y no siempre nos van a gustar. Es bueno que los hijos aprendan desde chiquitos que muchas veces no van a estar de acuerdo con lo que se les pide, pero lo tienen que obedecer. Nosotros, como ciudadanos, también acatamos leyes que quizá no escogimos.

Sé que la palabra "someter" puede brincarles a algunos, o dirán: "¿Y si hay una injusticia?". Esos son los casos excepcionales. Por supuesto, queremos enseñarles a levantar la mano ante una injusticia, pero incluso para eso hay maneras de hacerlo con respeto.

Conclusión

Entonces, esas son las tres cosas: bien sencillito y concreto. Espero que te ayuden; a mí se me quedaron grabadas:

La disciplina tiene una motivación correcta: Identificar qué deben quitarse y de qué deben revestirse.

Obediencia pronta: Sin retrasos ni obediencia retardada.

Respeto a la autoridad: Una correcta manera de responder a quienes Dios ha puesto sobre ellos.

Espero que te hayan servido estos puntos puntuales. Escríbeme si hay temas en los que te pueda ayudar compartiendo lo que he aprendido de otros. Nos vemos la próxima semana.

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