¿Papá de dónde vienen los bebés? Ep. 69 Cómo hablar de sexo con tus hijos.

20 Jan 2026

Introducción

Estamos hablando de sexo. Así. Así. Quería empezar el episodio para darte un calambre y ayudarte a dejar de tener calambres. Y que cuando tu hijo te haga una pregunta de este tema, tú digas: "Es bueno hablar de esto".

Queremos ayudarte. En esta escuela tenemos una misión: ayudar a los padres en la formación cristiana de sus hijos. Este podcast, este episodio y el que sigue, es para eso: ayudarte a hablar de sexo con tus hijos.

Fundamento Bíblico

Y vamos a empezar metiendo verdad: El sexo es bueno. Repite conmigo, ahí, en tu coche, en tu cocina, en donde estés escuchando esto: El sexo es bueno.

El enemigo se ha encargado de robar algo bueno y hacerlo algo sucio, oscuro, secreto, tabú; y solamente él habla de ese tema. Y tristemente, muchos papás hemos cedido el terreno y hemos dicho: "Como yo antes de Cristo hacía esto mal, como yo en mi vida en la carne pequé en esta área, ahora que estoy en Cristo ya no hablo del tema porque eso es algo malo, fue algo malo en lo que pequé".

Y yo te quiero decir y sacudirte: ¡Eso no es verdad! La verdad es que Dios creó el sexo. Dios lo creó para bendecirnos porque Él es bueno, porque Él nos ama. Lo creó para nuestro deleite, para ser disfrutado en el matrimonio. Insisto: en el matrimonio. Estas son las verdades que nosotros en la escuela te queremos pedir que, por favor, tú en casa se las estés diciendo una y otra vez a tus hijos. El sexo es bueno, es maravilloso, trae vida. ¡Caray! ¿Qué puede ser mejor que algo que da vida?

Desarrollo: Recuperando el terreno

Pero el enemigo nos lo quiere robar y que sea algo malo, oscuro, secreto. Algo que se hace sin que nadie sepa. Y tristemente muchos crecimos creyendo esa mentira. Pero luego, en Cristo, te casas y entonces dices: "Ah, caray, ya no sé por qué tengo estos traumas, por qué tengo estos recuerdos, por qué tengo estas imágenes... ¿Y qué le digo a mis hijos?".

Entonces guardamos silencio, callamos, y llega tu hijo de segundo de primaria o de tercero de kínder y te hace una pregunta equis: "Oye, mamá, ¿pero entonces no entiendo cómo mete Dios a los bebés a la panza?". Y tú dices: "Ay, es porque Dios es poderoso".

Es neta. Te acaban de pasar el balón para que metas gol. Tu hijo te está abriendo la puerta para que tú puedas, con todo el amor, con toda la claridad y con toda la piedad, hablarle verdad de un tema importantísimo, ¡y saliste con ese calcetín!

Aplicación Familiar: ¿Cuándo y cómo hablar?

Y aquí es como empezamos: ¿Cuándo hablarle de sexo a nuestros hijos? Hay una frase que me gusta mucho, pero no te la voy a decir todavía; te la voy a decir al final.

Cuando él te abre la puerta, tú quieres estar listo para dar respuesta. Como dice la Biblia: estemos listos para dar una respuesta de nuestra fe. Estemos listos para dar una respuesta apropiada a la edad, sin morbo, sin pena, con naturalidad, con frescura, con una sonrisa, para hablarle lo que el niño necesita saber. No le des de más. Tienes que ser muy sabio y estar muy atento a las reacciones de tu hijo.

Si tu hijo te dice: "Oye, a ver, es que no entiendo, mi amigo no tiene papá, ¿pero entonces cómo pasó?", aprovecha y di: "De aquí soy". Entonces le empiezas a dar la información que tu hijo puede procesar o que tu hija está dispuesta a recibir. Puedes empezar por el óvulo, los espermas, la fecundación, el milagro de la vida. Guarda silencio, haces una pausa y observa su reacción.

Si te dice: "Ah, ok", ya está satisfecho con esa respuesta. Pero a lo mejor te dice: "¿Pero entonces quién mete el esperma en la panza de la mamá?". Ah, ok, tiene más curiosidad, das más información. Te abrió un poquito más la puerta, entras un poquito más: "Ah, es que mira, el papá produce los espermas porque cuando llegas a la adolescencia o la pubertad se echa a andar todo el mecanismo que Dios creó para que hubiera vida".

Y entonces, siempre enfatizando en el matrimonio, explicas que es bueno que el papá y la mamá estén juntos para crear vida. Vas midiendo y vas avanzando en cuanto tu hijo te da la pauta. Insisto: no quieres ser gráfico, no quieres dar imágenes que le causen shock. Recuerda: esto es algo bueno, creado por Dios, que da vida y se disfruta. Así se lo tenemos que decir: "Cuando estés casado lo vas a disfrutar muchísimo con tu esposa/esposo; van a ser una sola carne". Ahí es donde empezamos a recuperar el terreno.

Reflexión: La importancia de ser la primera voz

Otro punto clave: no quieres tratar de alcanzar a la información que tu hijo ya tiene. No dejes que te ganen. Si tú eres la primera persona que toca el tema con tu hijo, ya ganaste. Tú quieres ser la primera voz que habló de este tema; la página está en blanco y tú escribes sobre ella que es hermoso y creado por Dios.

Si tú empiezas a poner la información, cuando llegue un compañerito, un programa de televisión o un comentario morboso, tu hijo ya tiene la verdad y entonces rechaza la mentira.

Uno de mis hijos pasó una anécdota bien chistosa en preescolar. Me preguntó: "Oye, me acaba de decir mi amiga que sus papás se van a casar este fin de semana. No entiendo cómo se van a casar si ella ya tiene cinco años". Dije: "De aquí soy". Le empecé a hablar a su edad, en un momento casual. Por eso digo: tienes que estar listo.

Pasaron unos meses y una vecina le dijo a mi esposa: "Oye, es que tu hijo le habló a mi hijo de sexo y estoy sacada de onda". Resulta que el vecinito llegó con mi hijo y le trató de hablar de lo que él había escuchado en su preescolar (ojo, ¡preescolar!). Mi hijo le dijo: "No, mi papá me explicó", y le explicó la verdad. El otro niño se confundió porque tenía una versión sucia y la versión de mi hijo le causó shock. A mi vecino le ganaron. ¡Tú no quieres que te ganen! Tú quieres ser la primera voz.

Si tú no quieres hablar de sexo con tus hijos, hay alguien que ya lo está haciendo. Alguien le está hablando de sexo a tus hijos. Tú quieres ser quien lo haga.

Conclusión: Una conversación de por vida

Y ahí te va esta frase que se me hace maravillosa: Nosotros solamente queremos tener una conversación de sexo con nuestros hijos. Una sola conversación. Pero esa conversación va a durar toda la vida.

Esa conversación es larguísima, dura años. Empieza hablando de las abejas, el polen o los pajaritos, y va a evolucionar y profundizar conforme tu hijo vaya creciendo. Es una sola conversación que sucede a lo largo de dieciocho años. Esa idea me gusta mucho porque entonces, como papás, estamos siempre listos y atentos.

Queremos traer este tema a la luz. Insisto: es bueno, no callemos, porque entonces estamos regalándole al enemigo el terreno. La cultura les va a seguir diciendo mentiras; necesitamos nosotros estar hablando verdad constantemente.

Entiendo que a veces la reacción es de enojo o cambio de tema por tabú, pero te quiero decir: ¡Stop! Es bueno que tu hijo empiece a tener atracción por el sexo opuesto. ¡Hay que celebrarlo! Tú quieres ser la persona a la que tu hijo va cuando tiene dudas. Necesitamos entender y creerlo: el sexo es bueno para disfrutarlo en el matrimonio porque Dios nos ama.

¿Cuándo empezar? Cuando tu hijo abre la puerta. ¿Cómo? De manera fresca y sin morbo. ¿Hasta dónde? Hasta donde el niño pregunte. No des detalles que causen asco o imágenes para las que no están listos. Queremos hijos cristianos con vidas de intimidad sexual plenas en su matrimonio, que se deleiten mutuamente. Pero también deben saber que fuera del matrimonio hay consecuencias, dolor y corazones rotos.

Anímate, ponte disponible y disfruta de tener esta conexión con tus hijos. Sé tú esa fuente de información verdadera.

Ve a Youtube y checa los comentarios, Gracias..

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