Ep 72: El Estándar de Cristo (feat. Leslie González)

10 Feb 2026

Introducción

Hola, yo soy Leslie González, soy directora académica en Querétaro Christian School y hoy te vengo a platicar algo que creo que nos pasa a los maestros. Me ha pasado como directora, pero también me ha pasado como mamá.

¿Has estado en una situación crítica o tensa y de pronto cambias las reglas o bajas el estándar que tenías para tus hijos para evitarte incomodidad o para evitarles sufrimiento? Yo sí lo he hecho. Hay veces que manipulo la situación y las circunstancias para que mis hijos no me hagan un berrinche. También he pasado por alto faltas en mis alumnos para evitarles una consecuencia, con el fin de tener un buen día y ganar su aceptación.

Fundamento Bíblico

Esto lo platicábamos el viernes con algunos de los maestros y nos hacía pensar en esta advertencia de la Biblia que dice: "¡Ay de los que los hacen tropezar!". La Escritura nos enseña que es grave la situación de aquel que haga tropezar a uno de sus pequeños creyentes.

Sabemos que no todos los niños han creído aún en Cristo como su Salvador, pero nuestra labor es que ellos se den cuenta de quiénes son, de quién es Jesús y de cuánta necesidad tienen de Él. Si al establecer estándares o manipular situaciones los hacemos tropezar, estamos afectando lo que esperamos de ellos. Platicando con los maestros y preguntándole a Dios: "¿Qué hago yo que hace tropezar a mis hijos o a mis alumnos?", encontré algunas consideraciones que me gustaría compartir contigo.

Desarrollo: Obstáculos en la Formación del Carácter

El asombro ante el pecado

La primera es que me sorprende su pecado. Yo sé que mis alumnos y mis hijos son pecadores, pero cuando pecan, me asombro y quiero evitarlo, esconderlo o arreglarlo de inmediato. En eso, no soy como Jesús. Jesús espera que nosotros pequemos, no porque lo apruebe, sino porque Él ya sabía que lo haríamos y está listo; Él ya se dio por nosotros.

Cuando yo espero que ellos no pequen y manipulo todo —haciendo actividades que no les cuesten trabajo, dándoles más recreo o quitándoles la responsabilidad— estoy evitando el "darme por ellos", el instruirlos y el apuntarlos hacia el Evangelio.

Apariencia pública vs. realidad del corazón

He observado que muchas veces hacemos más énfasis en la conducta pública que en la privada. En la escuela, veo a maestras nerviosas por el comportamiento en festivales o actos cívicos. En mi casa, veo cómo sube la tensión y mis reglas se vuelven más estrictas cuando estamos frente a otros.

Sin embargo, Jesús hace énfasis en nuestro corazón, en nuestro arrepentimiento y en una obediencia que nace de la sujeción privada antes que de la pública.

La comodidad frente al crecimiento

A veces espero que mis hijos y alumnos tengan vidas fáciles y felices, y con ello menospreciamos el valor de una vida con esfuerzo. En mi casa, muchas veces me veo acomodando las situaciones porque mis hijos están cansados o permitiéndoles berrinches porque ya es su hora de dormir.

En vez de eso, debo entender que, aunque yo haya fallado en organizar algo, debo seguir esperando de ellos obediencia, amor al prójimo, amabilidad y humildad al seguir instrucciones.

Aplicación Familiar y Escolar

Fomentar la humildad y el servicio

A veces les impedimos pensar en otros como superiores a ellos mismos. Vivimos en una cultura donde el reconocimiento lo marca todo y dejamos que eso entre a los salones y hogares. No siempre propiciamos el ambiente adecuado donde puedan considerar a los demás.

En la escuela usamos el concepto de "JOY" (Jesus, Others, You - Jesús, Otros, Yo). Hemos tenido casos donde los alumnos reconocen: "Miss, aquí no estoy haciendo el JOY; me puse yo primero y ni me acordé de Jesús". Debemos propiciar situaciones donde consideren cómo pueden amar y servir a los demás.

Dependencia vs. Independencia

Favorecemos la independencia en lugar de la dependencia, y esto puede sonar polémico. Queremos hijos capaces de enfrentar retos, pero olvidamos que en la instrucción debe figurar su dependencia a Dios, a las autoridades y a sus compañeros. Debemos valorar que pidan ayuda y que expresen "no puedo".

Dios nos puso en sociedad, en una iglesia y en una familia. No somos "Rambos" por el mundo. Las niñas, por ejemplo, a veces creen que deben defenderse solas, pero necesitan saber que tienen un Padre celestial perfecto, padres terrenales, profesores y compañeros que las aman. La confianza debe ser primero hacia Dios, reconociendo que necesitamos de los otros para lograr lo que Dios nos llamó a ser.

Reflexión

Otra cosa difícil de aterrizar es que queremos que nuestros hijos triunfen, pero no celebramos cuando les toca ser siervos. En el discurso les pedimos que sirvan, pero nos duele cuando, por el pecado de otros, nuestro hijo es el que siempre termina sirviendo.

El mundo nos vende que un triunfador pasa por encima de quien sea para lograr sus metas, pero la Biblia nos dice: "Sirve a tu prójimo imitando a Jesús".

Conclusión y Oración

Estas reflexiones me llevaban a pedirle a Dios que Él pueda limpiarnos como adultos que estamos en contacto con niños. Que Él pueda hacernos perseverar y obrar a través de nosotros, porque nuestros estándares siempre estarán ensombrecidos por nuestro propio pecado.

Necesitamos de Cristo para que Él establezca sus estándares y nosotros podamos elevar a nuestros alumnos hacia el conocimiento de Él. Gracias.

Ve a Youtube y checa los comentarios, Gracias..

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