3 consejos para la corrección de nuestros hijos.

17 Feb 2026

Introducción

Hola. Gracias por acompañarme una semana más. Hoy va a ser súper concreto y quizá cortito el episodio. Me escriben mucho y me preguntan acerca de disciplina, cómo emplear consecuencias en la casa.

Hoy justamente nos dieron una plática en la escuela. Vino el director de Indiana, de la escuela de Faith. Él ya lleva veintinueve años siendo el director de una escuela que tiene preescolar, primaria, secundaria y prepa; lleva treinta y cinco años en la educación. Además, es papá de tres hijos que ya están casados y fuera de casa.

Realmente todo lo que él nos pudo compartir fue súper enriquecedor, porque es una persona que no solo ya crió a sus hijos, sino que, tras veintinueve años como director, imagínate lo que no ha visto en los chavos y en los niños. Nos pudo dar muchísimos consejos y tips, y hoy te lo voy a aterrizar en tres puntos que me encantaron, que pude apuntar y que te voy a compartir esta mañana.

Fundamento Bíblico y Motivación de la Disciplina

La primera y me encantó —esta es como la base para las tres que te voy a decir— es que la disciplina tiene que tener una motivación. Es decir: ¿cuál es la motivación por la que tú estás disciplinando en ese momento a tu hijo?

La Biblia, en Efesios 6, nos habla de ponerse la armadura de Dios: el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado para predicar la paz y, sobre todo, tomar el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos de fuego del maligno. La Escritura nos pone este ejemplo de cómo debemos vestirnos.

Él hablaba de cómo en la disciplina, cuando hay un comportamiento equivocado, tú tienes que reconocer qué es lo que quiero que mi hijo se "quite". Debemos identificar la actitud o el error cometido. Por ejemplo, si hay una mentira, nosotros queremos decirle al niño: "Tú estás vestido de mentira". Queremos quitar la mentira y poner la verdad.

Me encantó esto porque muchas veces los niños y jóvenes saben que hicieron algo mal, pero nosotros nos quedamos en el "te dije que no hicieras esto". Creo que podemos ir más allá cuando le damos un nombre específico a la falta. Decir: "Sabes, esta actitud no solo lastimó, sino que me demuestra que estás lleno de envidia o de enojo". Darle nombre a lo que están haciendo les ayuda a entender su propio corazón.

Desarrollo: El Revestimiento del Carácter

¿Qué actitud o comportamiento queremos que se quite y con qué lo vamos a reemplazar? ¿Qué vamos a poner en su lugar? La Biblia está llena de pasajes sobre cómo debemos revestirnos. Me fascinó poder usar esto con nuestros hijos de forma tan específica, porque les ayudamos a cerrar el círculo: "Tú mentiste, Dios aborrece la mentira y la mentira es mala; vamos a quitar este corazón mentiroso y pedirle a Dios que te llene con un corazón que hable verdad".

Podría dar millones de ejemplos, pero la clave es: ¿de qué queremos que se despojen y de qué queremos que se vistan? Esta perspectiva es muy visual y fácil de recordar para aplicar la gracia transformadora en el hogar.

La Trampa de la Obediencia Retardada

La segunda cosa que nos dijo es que tengamos mucho cuidado y pongamos mucha atención a la obediencia retardada. En Mateo 21, Jesús habla de un padre que tenía dos hijos: a ambos les pide ir a trabajar al campo. Un hijo dice que no, pero después se arrepiente y va; el otro dice que sí de entrada, pero nunca va.

Es importante no pasar por alto la obediencia retardada. A veces decimos: "Ve y recoge tu cuarto", y responden "sí, ahorita voy", pero no lo hacen. Al rato volvemos a pedirlo y responden lo mismo. Eso no es obediencia y no les estamos haciendo un bien. A veces no es una rebeldía descarada, pero nos "toman la medida" con el "ahorita".

Si permitimos esto, les hacemos daño para su vida futura. En un trabajo o en la vida adulta, las instrucciones se acatan o no se acatan. No estamos siendo "estrictas" por nada; estamos enseñando que la instrucción es para ahora. No se trata de gritar o perder la cabeza, sino de repetir con firmeza: "Te pedí que fueras a tu cuarto y la instrucción es para ahorita; la obediencia debe ser inmediata". Esto aplica para cualquier edad.

Aplicación Familiar: Respeto a la Autoridad

El tercer punto es poner atención en cómo nuestros hijos responden a la autoridad. Él mencionaba que si un hijo aprende a responder bien a sus autoridades, tendrá garantizados muy pocos problemas en el futuro. Respetar la autoridad empieza en casa: con papá y mamá. Si aprenden esto, lo llevarán a la escuela con sus maestros y directores, y eventualmente a su país y a sus jefes.

Tenemos que cultivar que aprendan a responder correctamente. Si detectas que tu hijo tiene problemas con la autoridad, generalmente la raíz está en casa y debemos poner un alto de inmediato. Deben saber que están bajo autoridad. La Biblia es clara: debemos honrar a las autoridades, y no siempre nos van a gustar o vamos a estar de acuerdo, pero debemos acatarlas.

Sé que la palabra "someterse" puede incomodar a algunos, y habrá quien pregunte: "¿Y qué pasa si hay una injusticia?". Esas son las excepciones. Por supuesto que queremos hijos que sepan levantar la voz ante lo incorrecto, pero incluso para eso hay maneras respetuosas de hacerlo. Se puede respetar la autoridad y, aun así, expresar un desacuerdo de forma correcta.

Reflexión y Conclusión

Estas son las tres cosas, sencillitas y concretas, que espero te ayuden tanto como a mí:

Motivación: Identificar de qué deben despojarse y de qué deben revestirse.

Obediencia Pronta: No aceptar la obediencia retardada; me obedeces a la primera.

Autoridad: Enseñar una correcta manera de responder a quienes están por encima de ellos.

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