¿Quieres ser papá podadora o tener hijos responsables?

04 Jun 2024

La Dificultad No Es Mala: Paternidad con Identidad en Cristo

Hola. Bienvenidos a un episodio más de No Tengo Mayor Gozo. Hoy estoy feliz de tener a Miss D, maestra de inglés de segundo y tercero de primaria desde hace algunos años.

Solo para que sepas, esto lo hemos hablado Miss D y yo desde hace dos años, este sueño de: "Si tan solo pudiéramos decirle a los papás lo que vemos en el salón, que sepan... porque les queremos ayudar. Papás, queremos que sepan esto". Y este episodio es un sueño literal hecho realidad.

Miss D: Yo también.

Si pudieras decirle un consejo, una cosa que esté en tu corazón ardiendo que le quieres decir a los papás de niños de primaria, ¿qué sería?

Miss D: Okay. Para mí, pienso que algo que los papás necesitan escuchar es que a veces lo difícil no es malo.

Nuestra Identidad como Hijos de Dios: La Raíz de Nuestra Respuesta

Lo Difícil No Es Malo: Desarrollando el Carácter

"Lo difícil no es malo."

¡Wow! ¿Cuántos papás vienen a quejarse contigo porque su hijo está batallando? "Es que mi hijo le está costando muchísimo..." He tenido a papás que han mandado mensajes o que me han parado y me dicen: "Óigame, solo quería preguntarle por qué le está costando a mi hijo hablar inglés, ya debería de hablar inglés porque lleva tres semanas en la escuela. ¿Por qué le está costando muchísimo, o por qué le está costando mucho leer, o aprender, o obedecer?"

Y la respuesta que los papás muchas veces dan es: "Es que ustedes están haciendo algo mal. Que mi hijo se tenga que esforzar para lograr algo es algo que yo le quiero evitar como papá." Pero eso le hace mucho daño al niño.

O sea, que los papás le quiten... Tú me compartiste un gif hace un tiempo de que ya no son los papás "helicóptero," ahora eran los papás "podadora". ¿Nos puedes platicar a qué se refiere eso?

Miss D: Ya, por ejemplo, es un papá que es como una podadora. Ve que hay un obstáculo, y el papá va enfrente del niño y quita ese obstáculo, y es como: "No, nada va a lastimar a mi hijo, nada va a frustrar a mi hijo, nada va a ser difícil para mi hijo. Yo le voy a hacer todo fácil para que él tenga éxito." Pero entonces, mi hijo, cuando tenga su primer obstáculo, ¿qué va a pasar? ¿Cómo va a responder mi hijo a algún obstáculo pequeño? Esa es una muy buena pregunta.

"Porque yo toda la vida le hice la vida fácil."

No le estás ayudando a tu hijo, porque mi vida fue difícil de niño y no quiero que mi hijo sufra lo que yo. Entonces, viene de un lugar de amor. Sí, viene de un lugar de amor, solo presentado en una manera no amorosa porque no le estás ayudando a tu pequeño. No vas a estar allí todo el tiempo. Le estás arruinando su futuro si te pones a pensarlo. Le estás arruinando su trabajo, su matrimonio futuro, su paternidad.

No estás desarrollando su músculo de esforzarse, de remontar, de superar obstáculos, de solucionar problemas, porque papá siempre o mamá soluciona todo.

Uf, y los papás they mean well. Sí, quieren, o sea, su corazón es ayudar a sus hijos, y está increíble. Son papás involucrados, son papás que pasan tiempo con sus niños, están pendientes de... Está increíble eso.

Solo que, en este péndulo de papás que ignoran a los hijos y que alguien más se encargue de ellos, están estos del otro lado, que es: "Yo voy como una podadora adelante de mi hijo, allanándole el camino para que él no tenga ningún contratiempo y tenga éxito."

El Fruto del Esfuerzo (Carácter)

Pero, ¿qué pasa cuando en tu salón estos niños, a los que toda la vida los papás les han preparado y allanado el camino, llegan a un lugar en el que se tienen que esforzar?

En el salón es como: "Tienes que trabajar. O sea, tienes que trabajar. Esa es la expectativa para todos, no importando si se te hace fácil o no. La expectativa para todos es: tienes que trabajar."

Y tengo a niños que es como: "No, es que es muy difícil, entonces no lo quiero hacer. Entonces, voy a distraer a mis demás compañeros para que también ellos no trabajen, porque a mí no me sale." No es que no puedan, sino no quieren porque requiere esfuerzo, demanda esfuerzo. "Como esto me va a costar trabajo, ya no lo quiero hacer." Y para una maestra es como: "Pero te tienes que esforzar. El esforzarte es bueno." Es el work muscle famoso, el músculo del trabajo que, como cualquier músculo, hay que desarrollarlo. Desarrollar garra. Y es como: "Te estamos ayudando a que... O sea, en tu trabajo, si alguien te habla mal, no es como: 'Ya me habló mal y ya, adiós, ya me voy a mi casa. ¿Dónde está mi habitación segura para que me vaya a reflexionar?'" Y es como: "No, te tienes que esforzar. Tienes que hacerlo bien, y no solamente hacer lo mínimo, sino esforzarte."

Okay, deja te pongo un pase facilito. ¿Qué pasa con estos niños cuando algo se les atora, cuando algo no les sale a la primera? Se frustran.

Y queremos que se frustren y queremos... Es normal. Es algo bueno.

Es muy bueno que un pequeño se frustre.

Porque todos se van a frustrar. Es normal, es algo que no podemos evitar. Okay, ¿cómo te estás entrenando para responder a esa frustración? O sea, en la vida te vas a frustrar con tu esposa, con tu esposo, te vas a frustrar con tus hijos, con tus clientes, con tus proveedores. Y queremos que aprendas en la escuela a lidiar con tu frustración en un ambiente controlado, ambiente seguro para el pequeño, rodeado de gente que te ama, que no lo va a hacer para hacerte la vida miserable.

Y algunos papás piensan eso de: "No, la Miss tiene algo contra mi hijo y por eso se está frustrando mucho." Pero entonces le quitan toda la responsabilidad al niño y le roban la oportunidad al niño de crecer. Es como: "Ay, de ti que frustres a mi hijo, Miss."

Nosotros queremos que se frustre en la escuela porque es un lugar seguro. Aquí está amado, aquí está protegido, y si se frustra aquí, le vamos a dar las herramientas para que cuando se frustre allá afuera, donde no es amado ni protegido ni seguro, sepa responder a la frustración.

Es como hacer callo. Les digo a los niños: "Es como si estás haciendo ejercicio, los primeros días te va a costar y te va a doler, pero de aquí en no sé cuántos meses vas a poder aguantar más, y lo vas a poder superar y perseverar." Lo mismo con la frustración. Al principio va a ser como: "Te va a doler, va a ser incómodo." Pero van a venir situaciones donde es como: "Okay, en lugar de explotar y hacer mi berrinche, step back, hago un panorama y es como: ¿Cómo puedo responder de una manera bien, una manera madura? ¿Cómo puedo yo tomar el control de mí, hacerme responsable de mí?" Y eso les... desde pequeños les tratamos de ayudar a los pequeños cuando se frustran.

Me encantó. Queremos que se frustren, queremos que les cueste trabajo, queremos que se tengan que esforzar en la escuela, donde son amados, donde están seguros, para que desarrollen esas habilidades de reponerse, remontarse a la frustración, a las cuestiones difíciles, y desarrollar ese callo, ese músculo del trabajo.

Modelando el Carácter de Cristo: Evitando la Comparación

Another one. Otra cosa diferente que, si tú tuvieras una mamá, sin filtro, que tú le quieras decir: "Te amo tanto que déjame te digo esto." Yo tengo una. A ver. No sé con quién se está juntando mi hijo. Termina la frase.

Miss D: Oh my... Tu hijo es único. No lo compares, por favor.

Sí, no escuches a tu cuñada. Please, si eres cuñada, no le presumas a tu cuñada de los logros de tu hijo cuando ves que el hijo, o tu sobrino, no está... ¡Es que está fatal!

Hay una cosa, o sea, por ejemplo, el primer episodio que escuchamos palabras de un padre hacia un hijo de poder, como decirle frente a los demás: "Hijo, te amo." Pero a veces nos vamos al otro extremo, ¿no? Y eso empieza a ser una cultura de comparación entre los pequeños. Y no solamente con los papás, pero también entre los pequeños se comparan. "Tú eres mejor que yo, por eso no me voy a esforzar." También puede salir de allí. "Es que él es muy bueno. Yo ya..."

Pero, a ver, explícame. Me estás hablando de que se comparan con otros niños del salón...

Miss D: Que se comparan. Fruto de que los papás a veces se comparan, los niños escuchan eso, y entre ellos se empiezan a comparar. "Es que mi mamá dijo que fulanito es muy inteligente y yo no." Y ya, entonces no me esfuerzo. Ajá. También puede ser a raíz de eso.

Y nosotros como escuela tratamos de abrazar esto de: "Cada niño es único. Cada niño tiene dones y talentos. Cada niño es especial. Cada niño es hecho a la imagen de Dios." Pero sí está muy difícil cuando en la escuela estamos tratando de implementar esto y en casa es otra cosa, cuando los papás no abrazan eso también.

Como: "¿Por qué no puedes ser...?" O sea, si el hermano mayor es bueno en mate y el hermano menor es bueno en arte, ¿por qué tú no eres bueno? Sí. Y eso hace que el pequeño se sienta mal, que no se esfuerce. Pero, de verdad, ¿sigue pasando eso? ¿Tú ves niños, o sea, sí todavía sucede eso de que le digan al hermano: "¿Por qué no eres más como tu hermano?"?

Miss D: ¡Sí! Oh, me pasa a mí, o sea, soy hija mayor de cuatro. Y sí ha pasado con otras personas comparándome a mi hermana, comparándome con mis hermanos, comparando a mis hermanos. No, y es como: "Ellos son su propia persona, para de compararlos, amigos."

Claro, cada niño es único, creado a la imagen de Dios con su... A lo que les decimos aquí a los papás es: "Dios tiene un plan perfecto para tu hijo." Los dones que Dios le dio a tu hijo son los que necesita para su plan. No le va a dar los dones del plan del vecino, porque es otro plan. Entonces, los dones que tiene son los que necesita desarrollar para su plan que Dios tiene para él.

Y lo veo como maestra de inglés. Tengo a niños que son sobresalientes en inglés, y tengo a otros que, la verdad, no tanto. ¿Significa eso...? No significa que voy a bajar mi expectativa de que todos trabajen igual, pero quizás es como: "Okay, quizás no se te da el inglés y está bien, pero quizás se te da las matemáticas, o el ajedrez, o la lectura." Entonces, tratar de no menospreciar a un niño porque no es bueno en algo, sino en verdad abrazar y buscar. Y como maestros, tú nos has dicho: "Tienes que tener ojos para ver esos dones y talentos, y compartírselos a los papás." Y como maestros, tratamos de hacer eso.

Y, pero sí es un poco difícil cuando el papá es como: "Es que no, es que yo quiero que entre a este taller." ¿Por qué? "Porque su primo está en fútbol." O es como: "Oye, vamos a que entre a música, es muy bueno cantando." "No, no es cierto, no es bueno cantando." O, ¿sabes qué? "Es que su hermano va al tochito, y se me hace más fácil llevar a ambos al tochito."

Ah, ya. Entonces, muchas veces es como, como papás, limitamos a nuestros hijos por nuestra comodidad. O a veces podemos caer al otro extremo y darle todo a nuestros hijos, y también les estamos haciendo daño, sacrificar a la familia por servir al niño.

Entonces, les digo a mis estudiantes: "Todo tiene un límite. Ese límite Dios te... ese balance, ese límite, Dios te lo va a mostrar, tú teniendo intimidad con Dios, porque es algo personal." Entonces, cada familia es diferente, cada familia tiene una dinámica diferente, cada familia educa a sus hijos diferente. Pero sí está bien chafa cuando entre familias se están comparando y quieren ser otra familia. Y es como: "No, no, no. En familia, Dios hizo a tu familia única."

Se me viene a la mente cuando dicen: "Es que mi hijo aprendió a leer a los cuatro." ¡Wow, qué increíble! Sí, es súper padre. "¿Y tu hijo ya sabe leer?" "No, pero ya tiene cinco." La estadística dice que si aprende a leer a los cuatro o a los siete, cuando tenga 30, su nivel de lectura no hay diferencia.

Pero sí te entiendo este corazón de competir entre papás, o hacer nuestros hijos verse mejor que los demás, o usar, perdón, usar a nuestros hijos como nuestra gloria.

Usar a mi hijo como mi trofeo.

Y entonces lo ando presumiendo por la vida, y es un peso que le pongo a mi hijo, porque se convirtió en un ídolo. Y entonces él ya no soporta. En fin, ese ya es otro tema.

Aplicando la Gracia en la Paternidad: Confrontando el Pecado

Por último, Miss D, tú y yo hemos hablado mucho de esto de quitarle la responsabilidad a los niños de cuando pecan. De decir que sí, todos somos pecadores, pero cuando mi hijo peca, empiezo a patinar, como: "Es que sí, pero..."

Háblame un poquito de eso, en tu experiencia.

Miss D: Me ha tocado que papás, por amor, patrocinan el pecado de sus pequeños.

Puedes decir eso otra vez.

Miss D: Que patrocinan el pecado de sus hijos. Es como: el niño miente. Los papás se dan cuenta, saben que el niño les miente. Pero cuando tú vas y lo confrontas, y es como: "Oye, mentiste. O sea, ya no hay ningún lugar donde te puedas esconder. Mentiste, y por amor te estoy diciendo que mentiste, porque quiero que seas feliz y dejes de hacer ese pecado." Exacto.

Entonces, vas con los papás y es como: "Oye, solo les queremos informar que su pequeño mintió. Es pecado. Estamos preocupados, porque si mienten, chance y mienten a más personas, chance mienten de otras cosas. O sea, hay que trabajar en equipo para ayudarle a salir de eso."

Y lamentablemente, muchos papás es como: "No. ¿Cómo que no?"

Es como: "No, no, no. Es que mi pequeño no miente." Y es como: "Pero, pero sí..."

Miss D: "Es que se ha estado juntando con fulanito, y siempre me dice que él sí miente y por eso..." Y es como: "No, no, miente porque eso está en su corazón."

Pero, aparte, cuando el papá o la mamá lo justifica, no le ayuda al niño, porque el niño va a seguir pecando. Si robó, mintió, lo que sea que haya hecho, no lo va a dejar de hacer porque el papá no le está estorbando en su pecado.

Es como: roba algo y es como: "Ay, sí. Es que, es que en casa no tenemos esto." Y es como: "Ajá, pero robó."

"Es que se confundió." Explícame. "¿Se confundió metiendo el termo rojo en su mochila cuando él no trajo termo?" Sí, y él sabe que ese termo es...

Pero es el amor, lo que decías hace rato, el amor de un papá que quiere cubrir al hijo, pero no le sirve.

Se me viene a la mente Elí, que Dios le dijo: "Por cuanto no le estorbaste a tus hijos, y tú veías que pecaban, sabías, y no hiciste nada, van a morir tus hijos y tú el mismo día." La responsabilidad de los papás... La responsabilidad de los papás de amar... Es que me fascina, perdón.

Hay veces que dicen: "Es que la disciplina es una cara de la moneda y el amor es la otra cara." Yo digo: "No, no, no." Miss Anne y yo estábamos hablando sobre esto y ella dijo: "No puedes experimentar la misericordia y la gracia sin primero experimentar la disciplina." O sea, como creyentes.

Si Jesús me perdonó, ¿de qué me perdonó si yo mi mamá siempre me justifica, y cuando hago algo malo ella encuentra la razón para decir que no fue tan malo? No necesito a Jesús.

Y el patrocinar el pecado no solamente es hacerle la vida más fácil a tu hijo, pero va mucho más grande: le estás haciendo daño a su alma. ¡Wow!

Y como papá, o sea, yo tengo la firme certeza que todos vamos a rendir cuentas de lo que hacemos. Imagínate que Dios te diga: "¿Por qué consentiste a tu hijo? Le hiciste daño." ¿No? El proverbio que dice: el Proverbios 29:15, "El niño consentido avergüenza a su madre."

Todos hemos estado en el súper cuando hay un niño que avergüenza a su madre. Pues es que ese niño es consentido, ha sido consentido, y está avergonzando a su madre. Y sí, la neta da penita cuando ves a una mamá decirle al niño: "Ya me voy, ahí te quedas." Es que no te hace caso tu hijo.

Aplicación Directa que Fluye de la Gracia

Quiero terminar. Háblanos de eso, por favor, o sea, nunca es demasiado tarde para arrepentirte y ser obediente a lo que Dios te llama a hacer.

Pero ahí te va. Ayúdame. Háblame de algo increíble, así que te fascina que hacen papás. O sea, ¿qué cosas hacen los papás que tú dices: "Wow, que todos los papás hicieran esto?" ¿De qué papá te acuerdas ahorita y qué es lo que hace que dices: "No manches, que todos los papás hicieran esto"?

Miss D: Quisiera que más papás vieran e imitaran a esta familia, porque ya me tocó. Pasó una situación. Todos no fueron sabios, los alumnos de tu salón, los alumnos de un salón. Y fue como mandé mensaje a papás individualmente. Y un papá se me acercó y me dijo: "Oye, es que me puedes explicar un poquito mejor, porque conozco a mi hijo y sé que si tuvo una consecuencia fue por algo que él hizo." Se enfocó en su hijo.

Hizo responsable a su hijo. E hizo responsable a su hijo, y para mí fue como: "Oh my goodness," porque como maestra, cuando ves a un papá que se te acerca, es como: "¿Es bueno, es malo? ¿Me va a saludar, me va a dar un chocolate, o me va a...?" Entonces, se me acercó muy amable el papá, y yo le dije: "Sí." El hijo estaba allí. Y fue como: "Sí, o sea, él no fue sabio." Y el papá se le volteó y se le quedó viendo y dijo: "¿Quieres decir algo?" Y él, como el hijo, fue: "Sí, no fue sabio." "¿Estás de acuerdo con tu consecuencia?" "Sí." Y fue como: "Okay, muchas gracias, Miss. Gracias por aclararme."

Y ciertamente el niño el siguiente día no participó en la actividad que fue la consecuencia, pero el niño el siguiente día... Oh my goodness, o sea, guardó silencio, obedeció, se preocupó por lo suyo, ayudó a los demás, me abrazó. Entonces, fue como: "Wow." En lugar de decir: "No, es que todos, porque todos fueron no sabios, porque mi hija o mi hijo..." O sea, lo estás castigando también. "Mi hija sí fue..." Y es como: "Ah, ya, ya, ya. Es que como todos se portaron mal, mi hijo lleva las de perder porque todos se portaron mal." Este papá dijo: "No, no, no. Mi hijo fue necio. Mi hijo necesita una consecuencia." Y el fruto fue un hijo que al día siguiente sí fue, participó, aprendió inglés.

Muchas veces, pues, nos pasa que en la escuela los niños no están teniendo un aprovechamiento académico, y hay papás que nos dicen: "Pero es que, ¿por qué, por qué por su mala conducta lo castigan en las calificaciones?" No, no es que por su mala conducta no aprende. Entonces, por eso saca malas calificaciones. No aprende inglés, ¿por qué? Porque no escucha, porque no se sienta, porque no trabaja, porque desobedece, porque se distrae, porque distrae a los demás. No le bajo la calificación por mala conducta, por mala conducta no aprende.

Pero en este caso, lo que nos dices es como el papá primero te buscó.

Miss D: Sí, me puedes explicar. Sí.

No se enojó contigo, no te atacó, no justificó a su hijo. Hubo otros papás que era: "Es que mi hija me contó," "es que mi hijo me dijo..." Híjole, perdón, pero pues ¿qué va a decir el niño que se portó mal cuando llegue a casa? Pues se va a chorear a los papás. Vino directamente a mí. Bien, no me gritó, sí pasa. Y fue muy amable.

Y, o sea, estuvo calmado. Hizo responsable a su hijo. Entendió: "Mi hijo se equivocó, y está bien. No es el fin del mundo. Gracias. ¿Por qué? Porque yo me equivoco." O sea, que mi hijo se equivoque no demuestra otra cosa más que es humano y que necesita ayuda, y que gracias a Dios que va con una maestra que lo ama lo suficiente para llamarle la atención cuando se equivoca.

¡Qué increíble! El papá escuchó. Mientras yo le estaba explicando, él estaba pensando y escuchando, y cuando le dije: "Pues, ¿qué piensa de esto?" él dijo, o sea, volteó a su hijo y fue como: "¿Tú piensas que es justo?" Y el hijo fue como: "Sí, es justo. O sea, yo reconozco que me equivoqué." Y el papá fue como: "Okay. Mañana lo vamos a intentar de nuevo." O sea, no te condeno, no eres una basura porque te equivocaste ayer. Te dejo tener la consecuencia.

Y el niño fue feliz el siguiente día. ¡Wow! O sea, y tú lo amaste igual, lo recibiste igual, echaste relajo igual con su consecuencia. Como hemos aprendido en la Biblia de parte de Dios: "Ahí viene tu consecuencia, pero mi amor por ti no cambia. Sigues siendo muy amado y espero que crezcas y aprendas de esta experiencia."

Se volvió a equivocar.

Miss D: Sí, porque está chiquito.

Y se seguirá equivocando, y seguiremos amándolo, y seguiremos llamándolo a cuentas cuando cometa un error, con la esperanza de que aprenda, se arrepienta y crezca.

Muchísimas gracias. Estoy muy feliz de haberte tenido como invitada de No Tengo Mayor Gozo. Es un sueño hecho realidad. Te bendigo, Miss D. Eres una increíble Miss. Eres una bendición para los niños de esta escuela, y ojalá este podcast pueda ser de bendición para más niños de otras escuelas. Muchísimas gracias por habernos acompañado.

Preguntas para Reflexión y Aplicación

¿Cómo cambiaría mi reacción en el conflicto con mi hijo si mi seguridad estuviera firmemente anclada en que soy un hijo amado por Dios (Identidad en Cristo) y no en el comportamiento impecable de mi hijo (que sería mi "trofeo")?

¿Estoy apelando a la identidad en Cristo de mi hijo o solo buscando cambiar su comportamiento externo? (Carácter y Evangelio). Si mi hijo es perdonado y amado por Jesús, ¿por qué le niego el reconocimiento de su error (disciplina) que es la puerta de entrada a experimentar la gracia?

Aplicación Práctica que Fluye de la Gracia

Frente a la Frustración: La paciencia se demuestra cuando, en lugar de reaccionar con ira ante el "no puedo" de nuestro hijo, respondemos desde la seguridad de que nuestra paz no depende de su comportamiento o éxito inmediato, sino de nuestra posición en Cristo. Guía a tu hijo a ver el esfuerzo como una oportunidad de desarrollar la perseverancia que la gracia de Dios capacita.

Frente al Pecado: En lugar de justificar o "podar" el pecado de tu hijo, confróntalo con amor y claridad: "Hijo, lo que hiciste fue mentir (pecado), y trae una consecuencia, pero esto no cambia lo mucho que te amo. Gracias a Jesús, tienes perdón y podemos empezar de nuevo. ¿Qué harás diferente mañana?" (Identidad, Disciplina, Gracia).

Frente a la Comparación: Detén las comparaciones (incluso las internas) y afirma el diseño único de Dios: "Dios te hizo a ti con dones específicos para un plan perfecto que solo tú puedes cumplir. No necesitas ser como tu hermano o tu amigo. Te amo por quien Dios te hizo ser."

Ve a Youtube y checa los comentarios, Gracias..

« Volver a todas las entradas

Contenido